Likes, followers y suscriptores por encima de la ética

Hoy en día vivimos en una sociedad en la que la tecnología juega un papel más que fundamental en nuestras actividades diarias. Es raro pensar que un estudiante no tenga a su disposición un ordenador en casa (por lo menos), ya que es algo que damos por hecho que debemos tener. La sociedad ha evolucionado y este hecho no solo seria raro, si no que dejaría a esa persona fuera de lugar y con menos recursos que el resto de personas.

El mencionado ordenador o el teléfono móvil son dos de los ejemplos más claros que se pueden mencionar con respecto a la repercusión y dependencia que tenemos hacia estos dispositivos. Fué a finales de los 90 cuando internet empezó a ser algo real para la mayoría del mundo y  hace poco más de 10 años que tenemos internet en el móvil, pero no tener un smartphone con internet a día de hoy parece impensable.

Esta dependencia que tenemos sobre la tecnología es la conclusión de varios años de evolución y normalización de estos nuevos dispositivos, y lo mismo ha sucedido con las redes sociales. Con la llegada de internet se crearon lo que podrían ser las primeras redes sociales, que nada tienen que ver con lo que conocemos a día de hoy por ese término, pero conectaban personas. Un ejemplo de esto podrían ser Messenger o MySpace, con las que se dieron los primeros pasos hacia las que hoy son para nosotros las redes sociales más importantes. Las raíces de los likes, followers, amigos, eventos, suscriptores y demás términos que nos resultan tan comunes en nuestra sociedad actual están en esas proto redes sociales.

Todas las comodidades y facilidades que tenemos son fruto de una evolución, tanto tecnológica como social, en la que le damos prioridad o importancia a cosas que generaciones pasadas no le darían. La imagen y lo que piensen el resto de las personas se ha convertido en algo primordial para la gran mayoría de la gente. Esto se ha conectado mucho con las redes sociales, ya que teóricamente son el reflejo en la red de lo que somos en la vida real, aunque esto dista de ser real en muchas ocasiones.

En este sentido las redes sociales y los consiguientes likes, follows y otras acciones que se dan en estas plataformas resulta muy influenciador e importante para una gran parte de los consumidores de estas aplicaciones. El cambio de mentalidad ha ido viniendo con estas nuevas tecnologías y filosofías de ver la vida, ya que como he mencionado antes, ahora se le dan importancia a cosas que antes parecerían irrisorias. A raíz de esta nueva situación, el contenido en internet y la ley de los likes y las redes sociales han ido ganando mucha importancia, llegando a influenciar en el ánimo o la felicidad de muchas personas y siendo el puesto de trabajo de otras tantas.

En una sociedad en la que la tecnología, internet y las redes sociales tienen tanta importancia han ido surgiendo nuevos  puestos de trabajo como pueden ser lxs Youtubers o Instagramers. Estas personas viven del contenido que suben a estas plataformas online, y gracias al número de likes y followers que tienen consiguen popularidad, publicidad y por lo tanto dinero. Es increíble pensar en la cantidad de dinero que son capaces de generar estas personas, llegando a ganar incluso 16.5 millones de dolares en un año, como ha ingresado Daniel Middleton en 2017 .

Siendo este su medio de trabajo y sustento diario, se han llegado a vivir polémicas entre Youtubers por actos poco éticos a la hora de atraer a gente a sus videos, como con el famoso clickbait. Este término que se ha hecho viral en los últimos años quiere decir literalmente "cebo de click", y se refiere a los títulos que tienen varios videos de Youtube vendiendo algo que luego no se encuentra en el contenido. Este humo genera clicks en los videos y esto se traduce en dinero, por lo que ha habido quejas y malestar entre diferentes Youtubers por este tipo de prácticas engañosas o poco éticas. Todo el mundo defiende que los títulos deben de ser atractivos, como lo debe ser un titular de un spot o un título informativo de un periódico, pero siempre ciñéndose a la verdad y a lo que se ofrece en ellos.

Este afán por conseguir clicks no solo se ha quedado en el clickbait, si no que han traspasado barreras que parecían impensables, como puede ser el hecho de sacar una persona que se había suicidado en un video de Youtube. En él, un famoso Youtuber estadounidense llamado Logan Paul enseñaba el cuerpo de una persona que se había suicidado en un conocido bosque de Japón (el bosque Ahokigara) y se reía de él con unos amigos. El video generó mucha polémica como es normal, y aunque se borro varias horas después de haberse subido, para entonces ya tenia mas de 6 millones de reproducciones.

Logan Paul pidió perdón al ver todo el revuelo causado, pero para entonces ya era tarde y había recibido varios castigos por parte de Youtube. Todo este afán de conseguir más likes y followers lleva muchas veces a no pensar en lo que se hace y a poner en práctica la frase de Maquiavelo, "el fin justifica los medios". Al final lo que se buscan con estas 2 prácticas que he mencionado no es otra cosa que poder y dinero, como en muchas otras prácticas.  La publicidad mediante un mensaje comunicativo pretende influir y hacer que el mensaje cale en la sociedad para un fin que puede ser, como en la mayoría de casos, vender un producto y sacar un beneficio económico.

Además de estos casos, también ocurren situaciones muy poco acertadas en las que ante un caso de terrorismo o algún otro tipo de desgracia, la gente graba con sus smartphones en vez de ayudar. Este video puede generar un mayor beneficio si hablamos de dinero pero, ¿dónde ha quedado el compañerismo? ¿y la empatía? ¿y la ética?. Personalmente este tipo de cosas ni las entiendo, ni las comparto porque me parece que es lo último que se debe hacer ante tal situación. Cada vez nos movemos más hacia una sociedad en la que parece que premia más el beneficio económico personal y donde todo lo demás queda en un segundo plano.

La sociedad ha cambiado y la ética tiene más sitios en los que centrarse además de en la siempre polémica y criticada publicidad, ya que a medida que avanzamos surgen nuevos canales y plataformas de difusión.






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