Ética en la televisión


En la anterior entrada hablé sobre las campañas de Netflix, un medio de entretenimiento que va al alza y amenaza a medios más tradicionales, pero la televisión sigue siendo a día de hoy uno de los medios masivos más utilizados y con mayor capacidad de difusión. Es cierto que la televisión como la hemos conocido tradicionalmente ha tenido cierta decadencia, ya que internet y las plataformas de televisión a la carta como la mencionada Netflix o HBO le están ganando terreno, sobretodo entre el público más joven, pero sigue siendo un medio con mucho poder. Para adentrarnos un poco más en esta situación y en nuestro tema, que es la publicidad, podríamos preguntarnos ¿qué contenido se retransmite a dia de hoy en la televisión? ¿y qué tipo de publicidad?

 A día de hoy mucho del contenido que se puede ver en la televisión podría catalogarse como "telebasura". Estamos rodeados de cotilleos y reality shows, donde el morbo y las relaciones entre personas son lo que el público quiere ver. Este tipo de contenido es el más común junto con alguna serie de comedia en el horario de prime time, haciendo uno con la descripción que mi madre hace sobre este producto de entretenimiento, ya que la llama "la caja tonta". No me considero consumidor de este tipo de contenido, ya que solo veo la televisión convencional para ver alguna serie de comedia o un evento deportivo. El contenido que he mencionado que se emite a día de hoy me parece que es poco ético, ya que pienso que no se debería entrar de esa manera en la vida personal de los demás. Por otro lado es lo que el público demanda, ya que si la gente no lo viese no lo retransmitirían más. La televisión se basa en una clara teoría de te doy lo que quieres basado en la audiencia recibida, con lo que tenemos lo que merecemos y queremos, o al menos lo que la mayoría quiere y merece.

Además de este contenido que tal y como he dicho me parece poco ético, ya que invade muchas veces la vida de otras personas en el caso de los programas del corazón, tenemos la publicidad. Durante la emisión de estos programas se hacen descansos para la publicidad, que es la que da el dinero a estas empresas televisivas al fin y al cabo. En estos espacios publicitarios no dejamos la ética a un lado, ni mucho menos, ya que a día de hoy se emiten muchos spots en los que la ética queda en entredicho. La mayoría de los spots son directos y buscan que el consumidor compre su producto, como puede ser este de Burger King que vi ayer. En el mismo se enseña directamente el producto, en un intento de que el posible consumidor se vea atraído por la imagen y vaya a comprar la hamburguesa. Este anuncio podría parecer a simple vista que no supone ningún dilema ético, pero sí que podemos debatir si esa imagen se asemeja con la realidad del producto y si están engañando al consumidor.

Aun así, hay spots en la televisión que nos suponen un problema ético mucho más claro, ya que se ofende a diferentes sectores de la sociedad. A veces es difícil pensar que no hay nadie oponiéndose a este tipo de spots, pero por lo que parece el filtro es demasiado amplio en este medio. Aquí tenemos un claro ejemplo de esto, donde se muestran 10 spots de televisión que resultan ofensivos y tuvieron muchas quejas. Hoy en día cada vez somos más susceptibles de que los mensajes nos parezcan inadecuados, pero siempre hay que pasar un filtro por el que un mensaje pueda ser cómico, por ejemplo, pero sin resultar ofensivo.

Por todo lo que he dicho se puede pensar que la ética y la televisión no van unidas, y muchas veces es cierto. En parte es por eso por lo que ni yo ni mucha gente de mi generación consumimos este medio, ya que la falta de ética y de programación dirigida a nuestras necesidades nos hacen irnos a otro medio como internet o los mencionados medios de televisión a la carta. ¿Pero en internet es diferente la cosa a dia de hoy o se ha convertido en lo mismo pero en otro formato? Ese es otro tema que ya discutiremos más adelante.











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